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The National Center for Simulation

by on 12 julio, 2012
National Center For Simulation

National Center For Simulation

El National Center of Simulation es una organización sin ánimo de lucro cuyas oficinas radican en el Institute of Simulation and Training de la UCF. Aglutina a un amplio número de entidades gubernamentales, académicas y empresariales con el objetivo de estimular el desarrollo e implementación de soluciones basadas en el uso de simulaciones en distintos campos de aplicación.

Las actividades del National Center of Simulation abarcan tanto el apoyo al desarrollo de simulación y entrenamiento, en el ámbito industrial, el académico, la Administración, el médico y el entretenimiento, como el desarrollo de programas de difusión, comunicación y formación en torno a las posibilidades de la tecnología de simulación en todos ellos. En este último, su Education and Workforce Development Committe organiza periódicamente eventos como seminarios, mesas redondas, congresos o workshop con expertos implicados en las diferentes fases de creación un proyecto: desde el ámbito legal, el creativo, el arte 3D, la programación, el contenido, etc.

Además, han desarrollado en el último año un programa académico para impulsar, dentro de la estrategia nacional STEM, el conocimiento de la tecnología de simulación en las High School con el fin de incentivar el interés de los futuros estudiantes universitarios en las modalidades formativas que se dirigen a formar parte de esta industria. El programa contempla tópicos como la Teoría de la Simulación, tipología, procesos de desarrollo, tecnologías implicadas, etc.

Thomas L. Baptiste y Manuel Gertrudix

Thomas L. Baptiste y Manuel Gertrudix

Thomas L. Baptiste, el Presidente y director ejecutivo del National Center of Simulation, nos ha atendido para mostrarnos cuáles son las líneas de trabajo del Centro, qué acciones llevan a cabo y cuáles son las expectativas de futuro de la industria de la simulación.

La conversación comenzó planteando cuál ha sido la evolución de la industria, y del clúster de empresas de tecnología de simulación de Orlando y del Hight Tech Corridor, desde comienzos de la década de los 90 hasta ahora.

Corría el año 1992 cuando un equipo de visionarios pusieron en marcha la semilla de lo que hoy es el National Center for Simulation.  Este equipo se preguntó cómo llevar la tecnología de simulación fuera del ámbito en el que se había desarrollado originalmente desde finales de los años 60: el militar, con el fin de integrarla en diferentes espacios de la vida civil como el médico o el educativo entre otros. Fue una apuesta arriesgada – confiesa – porque en aquel momento hablar de simulación fuera de la esfera militar era poco común e hizo falta mucha comunicación y pedagogía para generar interés en sus posibilidades e involucrar a otros agentes en su financiación, desarrollo y uso.

Impulsado por una firme apuesta económica del Gobierno Federal y la contrapartida inicial de grandes empresas de innovación tecnológica y aeroespacial como Lockheed Martin, en 1993 empezó la aventura del National Center For Simulation.

Dos décadas después, la situación ha cambiado notablemente, nos dice Baptiste. Entorno al National Center of Simulation se agrupan más de 200 compañías ubicadas fundamentalmente en el High Tech Corridor que va desde Tampa hasta Daytona pasando por Orlando; compañías que han diversificado el uso de la tecnología de simulación a sectores más allá del militar y que ofrecen soluciones para la formación, el entrenamiento, o la vida cotidiana. El uso de los sistemas de simulación es una realidad y se ha creado  una potente industria que ha sabido consorciar e integrar los intereses y el trabajo de la academia (la University of Central Florida, la University of South Florida y la University of Florida), el gobierno (son numerosas las entidades gubernamentales de carácter esencial militar asociadas) y el sector industrial. El National Center for Simulation hace parte fundamental de ese proceso mediante sus acciones de difusión, formación, concienciación, concentrador de networking y lobby. Sin lugar a dudas, el cluster de Orlando ha sido el epicentro de un proceso de crecimiento de otros en Estados Unidos y que, actualmente, tiene una fuerte implantación en Virginia, el norte de Alabama, San Diego, Colorado Spring y, por supuesto, Silicon Valley en California.

Por sumar alguna cifra más que muestre el impacto que la actividad del sector de simulación tiene actualmente, solo en el estado de Florida hay más de 320 empresas que emplean a aproximadamente 22.500 profesionales y generan una facturación aproximada de ocho mil millones de dólares anuales. Una de esas empresa es la española Indra System. Con presencia en Orlando desde hace varios años, forma parte del consorcio del National Center for Simulation, y trabaja ofreciendo soluciones MS&T para el Departamento de Defensa y numerosas empresas civiles.

Pantalla del primer simulador de vuelo

Pantalla del primer simulador de vuelo

Partiendo de esta situación actual, hablamos de los retos y oportunidades a futuro que presentan los sistemas de simulación, la formación y la industria asociada a dichos sistemas. Para Thomas L. Baptiste, que comenzó su relación con los simuladores de entrenamiento en los años 70 como piloto del ejército, el cambio experimentado ha sido realmente fascinante. Por ejemplo, los primeros simuladores visuales de vuelo eran toscos sistemas que permitían, a duras penas, reflejar algunos parámetros básicos para el entrenamiento de emergencias o para el conocimiento de los sistemas de vuelo, pero no permitían ir mucho más allá. Actualmente, los simuladores digitales permiten emular con un alto grado de precisión situaciones reales de vuelo, lo que favorece el entrenamiento de los pilotos en todo tipo de tareas, desarrollo de tácticas, trabajar la resolución de dificultades, imprevistos y emergencias, reconocimiento de espacios de vuelo, e incluso, entrenar equipos que se encuentran distribuidos geográficamente. Evidentemente, todo un salto cuantitativo pero, sobretodo, cualitativo.

Otro aspecto interesante señalado por Baptiste, y que está suponiendo una nueva revolución en los modelos de entrenamiento y aprendizaje basados en simuladores, es la ubicuidad que permiten los dispositivos móviles: Any time, any place es el leitmotiv de un mLearning que crece exponencialmente porque la potencia y facilidad de uso de los smartphones y las tabletas invita al desarrollo de sistemas inmersivos que aprovechan la enorme potencialidad de estas nuevas herramientas de bajo coste.

En cuanto al futuro, Baptiste se muestra optimista. Si bien los recortes en los presupuestos de gasto del Gobierno Federal en partidas destinadas al ámbito militar (hay actualmente en marcha un programa de evaluación de las unidades dedicadas a este sector en USA con el fin de “racionalizar” el sector y ajustar costes) podría afectar a la industria de la simulación, lo cierto es que esa política de ajustes exigirá derivar determinadas prácticas costosas como vuelos reales de entrenamiento, operaciones navales, etc., hacia entornos de simulación; y la exigencia de que dichos entornos sean más eficaces será mayor, lo que estimulará la investigación y el desarrollo.

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