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La Comunicación multimedia e Interactiva

by on 20 enero, 2010

La mayor parte de las definiciones que hacen los diccionarios del término multimedia hacen referencia  a aquella información que utiliza conjunta y simultáneamente diversos medios, como imágenes, sonidos y texto.

  • El primer rasgo del multimedia que observamos, por tanto, es el combinatorio; la suma de cosas; de cosas que son… otros medios.
  • El segundo, que su adjetividad (su aplicabilidad a cosas y elementos que, en su contacto, se califican) tiene una vocación sustantiva. De la “cosa” multimedia progresamos hacia “el multimedia”.
  • El tercero, su complejidad. En esa suma de medios aparecerán lenguajes y gramáticas complejas, formas de hacer, tecnologías y modos de aproximarse diversas.

Por tanto, partiendo de una definición básica como esta, vemos ya que podemos ejercer distintas aproximaciones y manejar diferentes conceptos de lo que resulta ser específico de lo multimedia según abordemos el término: como sistema, como lenguaje, como producto, como aplicación, como discurso, etc.

Como sucede con todo concepto que requiere precisión, es normal que urja asociarlo con otros para ayudar a configurar su contexto significante. Así, encontramos habitualmente en la literatura especializada que lo multimedia se funde con lo “interactivo” y con lo “hipermedia”. Esta última hibridación nos pone sobre la pista de a qué vamos a referirnos desde nuestra aproximación al término.

Retomando las ideas de Nelson, Cottoon y Oliver (1993) o García (2003), entre otros, entendemos que lo “multimedia”, en mayúsculas, es una instancia formal que toma naturaleza en la capacidad de crear experiencias interactivas hipermediales; es decir, de configurar procesos ricos en interactividad mediante la combinación de distintas sustancias expresivas y medios de comunicación.

Pero, ¿qué es lo que producimos y realizamos cuando hacemos multimedia? Es evidente  que “lo multimedia” abarca una generosa multiplicidad de aplicaciones que se fundamentan en la integración de medios. Multiplicidad de entornos que, no obstante, nos ofrecen tres características comunes:

  1. Son entornos que propician la inmersión: motivan al usuario, resultan atractivos, divertidos, le aproximan la realidad o generan mundos posibles, etc.
  2. Provocan la interacción del usuario con el sistema. Le impelen a actuar, a tomar decisiones, a recrear y configurar el discurso, a dialogar, en suma.
  3. Tienen un carácter multimodal. La información llega a través de varios canales y abordan al lector de forma global, a través de varios sentidos de forma simultánea.

Nos encontramos, por lo tanto, en un escenario en el que las aproximaciones siguen siendo muy diversas, por más que se refieran en su esencia, a la misma cosa.

Oiremos hablar de diseño interactivo, guión multimedia, diseño web o Interacción hombre-máquina para referirnos, en definitiva a lo que hay que saber para idear y construir una aplicación multimedia susceptible de tener cierto éxito entres los usuarios. (Bou, 2003: 30)

La cuestión, por tanto, estará, desde el punto de vista analítico y teórico, dónde pongamos el acento, y cuál sea el sesgo de nuestra mirada: la producción, la realización, la narrativa, etc.

En todo caso, la Comunicación multimedia tiene encomendada una tarea creativa. Es, ante todo, un conjunto de soluciones sistémicas que trata de dar respuestas imaginativas a la producción de textos audiovisuales y multimedia.

Por tanto, más allá de su valor instrumental encaminado a la creación de productos, conceptualmente la Comunicación multimedia pretende:

  1. Desarrollar y poner en práctica metodologías para el diseño y desarrollo de nuevos productos multimedia.
  2. Hacer uso de los sistemas, técnicas y estrategias existentes, mejorándolos, calificándolos, poniéndolos a prueba y optimizando sus resultados.
  3. Aplicar los patrones de diseño existentes (las buenas prácticas, los modelos diseñados, las fórmulas exitosas…) para optimizar los recursos de producción de información ciberperiodísticas y garantizar la satisfacción de sus usuarios.
  4. Construir modelos y explorar las posibilidades de sus lenguajes y sus técnicas para innovar y crear nuevas fórmulas comunicativas.

La variedad de recursos y métodos que pertenecen al hacer de la Comunicación Multimedia son numerosos y comprenden estrategias combinadas de trabajo. Esta diversidad no es sino reflejo de la multiplicidad de productos, medios y soportes a los que son aplicables sus estrategias.
El conocimiento de estas técnicas, su profundización, es lo que permite una mayor capacidad creativa por parte del Cibercomunicador. El ejercicio de la Comunicación Multimedia se debate en esa necesidad. De ahí que sea habitual encontrar estadios muy diferenciados de su uso, y, cada vez más, se perciba la necesaria especialización en sus distintos ámbitos.

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