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El Gran Hermano o el Gran Interruptor (1ª parte)

by on 23 febrero, 2013

Nos enfrentamos, sin duda, a una tensión continua entre las ventajas que, como usuarios, nos ofrece la computación en la nube y los servicios que cuelgan de ella, y el control que, entidades o sujetos no siempre reconocibles, hacen de todos aquellos registros que vamos realizando con nuestra actividad en la Red. Libertad vs control. Pero, en este caso, frente a lo que han sido los sistemas de control tradicionales, en manos fundamentalmente de los sistemas administrativos, ahora nos enfrentamos a un Gran Hermano de naturaleza interplanetaria de faz difusa.

Además, las prácticas de las empresas que están detrás de los servicios que capitalizan mayor éxito tampoco ayudan. La captura de datos de la aplicación Street View de Google está siendo revisada por varios países, entre ellos España, porque, como la propia compañía ha reconocido en su blog corporativo, de forma “accidental”, además de hacer captura de imágenes, han recolectado numerosos datos de redes Wifi que permiten, no sólo poseer datos del tráfico asociado a las mismas, sino, incluso, identificar a los usuarios de dichas redes mediante la identificación de las direcciones MAC.

Nicholas Carr nos adentra en estas y otras reflexiones limítrofes en “El gran interruptor“, un divertido juego metafórico para el lector en el que se reflexiona sobre la importancia de los Servicios de Propósito General, las tecnologías asociadas a estos, y los cambios en la economía global que supone cualquier innovación revolucionaria en este ámbito: bien por la emergencia de un nuevo sistema, bien por un cambio de paradigma científico que sea capaz de modificar las condiciones del ecosistema socio-económico.

Sustentando su argumentación en una comparativa continuada entre la eclosión de la energía eléctrica y su aplicación a la generación de luz, invoca el cambio sustancial que ha supuesto la aparición y desarrollo sin precedentes de los sistemas de gestión de información y cómo estos han mutado, en unos pocos años, la faz de la economía planetaria, los hábitos de los ciudadanos, las relaciones sociales, etc.

Maneja el concepto de el Word Wide Computer como la suma, en la Red, de un sistema gigantesco de computación distribuida, ubicua y atemporal.

Pero los cambios no son nada triviales como iremos viendo en este post y en los dos siguientes:

Computación en la nube y cambios organizativos en las empresas

A la larga es muy probable que el departamento de TI no sobreviva, por lo menos en su forma más familiar. le queda muy poco que hacer una vez que el grueso del procedimiento de datos comerciales salga de los centros privados de tratamiento de datos para situarse en “la nube”. Las unidades comerciales e incluso los empleados individuales estarán capacitados para controlar directamente el procesamiento de la información sin tener que recurrir a legiones de técnicos especialistas” (pág. 117)

El cuerpo electrónico: la web semántica y la corporeidad digital del concepto de lo protésico

Pronto el World Wide Computer sabrá dónde estamos y lo que estamos haciendo en cada instante del día. Existiremos simultáneamente en el mundo real y el el mundo creado por el ordenador. Cuando programemos el World Wide Computer estaremos programando nuestras vidas. Second Life quizá no sea más que un juego, pero su concepto central, que podamos separarnos de nuestros propios cuerpos y existir como avatares en un paiseje digitalizado, es mucho más que una diversión, es una metáfora del futuro (pág. 121)

Impacto en el sector de la comunicación

Ya pueden vislumbrarse señales de la disminución de las fuerzas de trabajo profesionales en algunas industrias de la información. Como los periódicos que han perdido lectores e ingresos derivados de la publicidad a causa de los sitios electrónicos, por ejemplo, se han visto obligados a desprenderse de periodistas y otros profesionales.Un estudio realizado por la American Society of Newspaper Editors ha revelado que entre 2001 y 2005 la plantilla de los periódicos estadounidenses ha descendido un 4% con una pérdida neta de 1.000 periodistas, 1.000 editores y 300 fotógrafos y artistas. (pág. 132)

El fenómeno, que normalmente se designa con el término de producción social, está reestructurando la economía de las industrias de los medios de comunicación, entretenimiento e informática, entre otras. Básicamente porque permite que muchas de las tareas cognitivas no repetitivas que requieren flexibilidad, creatividad, capacidad de resolución de problemas y facilidad para las comunicaciones complejas se puedan efectuar de manera gratuita, no mediante ordenadores de la red, sino por gente de la red. (pág. 134)

¿Por qué funciona tan bien el fenómeno de la producción social?

En algunos casos, como en la construcción de los motores de búsqueda, ni siquiera son conscientes de su contribución. Las compañías como Google simplemente efectuan el seguimiento del comportamiento cotidiano de la gente online y obtienen valiosa información de los patrones que revela ese comportamiento. (…) En otros casos, la gente contribuye por interés propio. La creación de una página en MySpace o Facebook supone un beneficio social para mucha gente joven, ya que les ayuda a mantenerse en contacto con los amigos y encontrar otros nuevos. (pág. 135)

Pero la principal razón de que la gente contribuya a estos sitios no es diferente de la que existe para que se dediquen a un hobby o regalen su tiempo a obras benéficas: porque les gusta hacerlo. Les produce una gran satisfacción. La creación es algo que a la gente le gusta de modo natural. (pág. 136)

Otras razones que esgrime:

  • Gente que obtiene pequeños beneficios económicos por su participación (aunque sean mínimos) Por ejemplo, en páginas publicitarias.
  • Competitividad o búsqueda de status social (reputación digital)

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